La tumba de los lamentos.

TODAS LAS MAÑANAS DEL MUNDO (ALAIN CORNEAU, 1991)
“Todas las mañanas del mundo” (Alain Corneau, 1991).

La “tumba de los lamentos” acaricia la soledad todas las mañanas del mundo, lejos de la no verdad y del materialismo de palacio. En vela, el maestro, con su viola y el vínculo con la no vida a través de la música. Sólo él, ahí sentado, fundido entre cuerdas, se convierte en un ser divino capaz de tocar a Dios.

Otoño.

Sonata de otoño, Ingmar Bergman, 1978.

“Sonata de un otoño vestido de luz. Sonata de un otoño que el mañana recibe. Ahora, mis sueños atienden a los colores de la hoja caída y a la textura de la flor marchita del paraíso cuando me aproximo a cogerla por la mañana. ¿Por qué escribo esto? Para no desfallecer. Escribo para no ser comprendida; escribo para desprenderme de mis gafas, como cuando no deseo ver. Porque veo demasiado, y eso duele. Duele mucho. ¡Oh, mi herida sensibilidad, no desfallezcas en esta cruel sociedad de fisuras en el alma y falsos corazones!”.

Párrafos para una noche de verano (II): La superstición

Lo mismo. Francisco de Goya - YouTube

Grabado: “Lo mismo” (Estampa 3), Desastres de la guerra, Goya, 1810-1814.

Muchos son los testimonios-españoles y extranjeros- que atestiguan que la superstición era una lacra extraordinariamente extendida. Según el sevillano Blanco White, estaba tan enraizada que “no fue el amor a la independencia o a la libertad” el que años después levantó al pueblo contra Bonaparte sino el temor que sentía la gran masa del pueblo ante la pretendida reforma de los abusos religiosos.
Gazeta del Gobierno, núm.6. Martes, 15 de agosto 1809.

Susurros de una viajante (II)

Nomad: In the Footsteps of Bruce Chatwin - Cleveland International ...
“(…) No te refugies donde te invadan la inacción o el desánimo. La serenidad vendrá a su hora. No te sientes; sentado, no pretendas ni conocerte a ti mismo. No pierdas tiempo en buscarte; ya te reconocerás en la acción y en la batalla. Y cuando te encuentres, sé lo que eres. Ten el valor de serlo. Sal voluntariamente al encuentro de tu destino; abrázalo y fúndete con él. De momento –carpe diem– lo tuyo es la tensión. Agarra cada instante y elige cuanto te ofrezca, porque después te arrepentirás de lo que dejes y has de sentir como si hubieses rechazado lo que ahora no elijas.” (…)
-A cada instante-, “Carta a los herederos”, don Antonio Gala.
Imagen: Werner Herzog en “Nomads. In the footstep of Bruce Chatwin’s, 2019.

Párrafos para una noche de verano (I): El misterio esotérico.

Es Klimov? ¿Es Tarkovski? ¡No! es... Frantisek Vlácil | NosoloHD

«Desde la prehistoria hasta nuestros días ha habido siempre un deseo ocultista de transmitir los conocimientos en clave iniciática. Quien conoce o cree conocer un determinado secreto-y no importa qué tipo de secreto sea-, tanto si de trata de un individuo aislado como si forma parte de una específica comunidad, se resiste a transmitirlo abiertamente, porque hay un axioma que falla muy raras veces: el saber proporciona poder. Y el poder, según la mentalidad esotérica, debe estar reservado a los elegidos. Porque el pueblo-siempre según ese principio ocultista- tendrá la conciencia ancestral de obedecer al que sabe más.
Lo que sucede con este tipo de mentalidad con visos de mesianismo es que lleva indefectiblemente a un deseo de dominio total por parte de esa élite que detenta el saber y, de rechazo, al mantenimiento consciente del estado de ignorancia en la mayoría. De ese modo, el saber guardado en secreto conlleva la esclavitud, la dependencia y el irracional dominio del hombre por el hombre.»

La meta secreta de los templarios (El ocultismo de la Orden al descubierto),  de Juan G. Atienza.