Ingmar Bergman, Cuaderno de trabajo (1955-1974) 12.4.65

1965. ESA PRIMAVERA Ingmar Bergman se encuentra en mal estado físico y psíquico, e ingresa en el hospital Sophiahemmet. El cuaderno de trabajo (que solo escribe durante los meses de abril y mayo) confirma lo que ha dicho con anterioridad acerca de ese periodo (por ejemplo, en Imágenes): que está deprimido y lleno de dudas respecto del arte en general y en particular respecto del propio. En la primera anotación Bergman escribe que quiere empezar desde el principio, y también en lo que sigue se aprecia el resultado de un examen introspectivo profundo que acabará adquiriendo dos deudores: el artículo La piel de la serpiente (en su origen, una conferencia) y el guión de Persona.
    Durante ese verano se rueda Persona y, entrando el otoño, Bergman vuelve a su puesto como director del Dramaten.
The Aglaworld: Proyecto: "Una Película cada Viernes": Persona de ...Bibbi Andersson y Liv Ullmann, dos esculturas de alma fusionada en Persona (1966)

12 de abril de 1965

Agobio y tristeza y llanto que alternan con violentos estallidos de alegría. Una hipersensibilidad en las manos. La frente ancha, la severidad en los ojos que indagan y la suavidad infantil de la boca.
    Qué es lo que quiero con esto. Pues sí, quiero empezar desde el principio. No inventar, no soliviantarme, no complicar las cosas, sino empezar desde el principio con lo nuevo que tenga; si es que tengo algo. Así que la mujer ha sido actriz: eso me lo puedo permitir, ¿no? Y lo dejó, no tiene nada de extraño. Empezaré por una escena donde el doctor informa a la enfermera Alma de lo ocurrido. Se trata de una primera escena de visibilización. Luego lo abordaremos todo otra vez. Punto por punto lo iremos notificando todo. La enfermera Alma lo intenta con lo suyo (la historia del sufrimiento de Cristo), pero se ve rechazada. Llegan a estar muy próximas las dos, como los nervios y la carne. Pero ella no habla, reniega de su propia voz. No quiere ser falsa. Es una pasión por la verdad. Ella cree que por ese camino ha encontrado la verdad. Se aferra a la enfermera Gerd y recurre a una actividad insólita con tareas de tipo práctico para zafarse. Empieza a trabajar en el torno y a hacer objetos de arcilla. La música debe tener un gran significado en su existencia. La enfermera Gerd se siente cada vez más dependiente de ella. La enfermera Gerd está totalmente sola y: ya  veré lo que se me ocurre aquí. Tiene que ser una persona obvia.
    En tres ocasiones aparece el testimonio de la enfermera Alma ante el médico. En cada ocasión la vemos cambiada.
    Trata de mostrarse amable, adoptar una actitud. Catástrofe. Cuando el novio de la enfermera Alma va a visitarla, ella oye de pronto y siente de pronto cómo habla él y cómo la toca y ella se horroriza porque oye que está representando un papel. Y que tiene una actitud, que se comporta de un modo concreto que tiene un papel.
    La señora Vogler. Se confronta con su hijo (hija). La enfermera Alma está presente. Se produce un largo silencio desesperado. Alma habla con la criatura y trata una y otra vez de poner palabras en la boca de la señora Vogler.
Ingmar Bergman, Cuaderno de trabajo (1955-1974), p.216-217. Traducción: Carmen Montes Cano, Nórdica libros, 2018.

Ingmar Bergman, Cuaderno de trabajo (1955-1974) 11.4.56

El séptimo sello y la magia de Ingmar Bergman - Cine ActualIngmar Bergman, durante el rodaje de ‘El séptimo sello’. La muerte encarnada por el actor Bengt Ekerot.
11 de abril de 1956
LA MUERTE dice: No vayas a creer que voy a revelarte algún secreto. Simplemente, me llevaré tus entrañas.
El CABALLERO: O sea que hay algo más.
LA MUERTE: Yo no he dicho eso. No lo sé. Yo solo soy responsable de la limpieza.
EL CABALLERO: No sabes nada.
LA MUERTE: Si supiera algo, no sería la Muerte.
El Caballero a Jof o a Mia: Recordaré este momento, esta calma, el atardecer, la larga varilla de fresas silvestres, vuestros rostros a la luz de la tarde, a Mikael, que duerme en el regazo de Mia. Trataré de recordar de qué hemos hablado. Lo pienso rememorar una y otra vez. Llevaré este recuerdo entre las manos como una llamita palpitante y procuraré que no se apague. Porque es posible que comprenda que esa luz la ha encendido otra luz que es grande y de una intensidad inconcebible. Y eso ha de ser para mí una señal y una lucidez, una esperanza y una razón suficiente.
Se levanta y se aleja de ellos.
Ahora esto avanza y me está pareciendo bastante bien, pero no pienso dejar nada, nada con lo que no esté del todo satisfecho. Así quizá me parezca que la conversación entre el Caballero y la Muerte no está del todo bien encajada en su estado actual, pero seguro que la cosa se arregla sola más adelante.
La escena bucólica
EL CABALLERO: ¿No tenéis miedo, no encontráis vuestra situación desesperada?
JOF: No entiendo a qué te refieres. Es verdad que a veces vivimos momentos duros por la escasez de comida y es verdad que todo es extraño para la gente como nosotros, pero nos tomamos las cosas como van viniendo.
EL CABALLERO: Tomarse las cosas como vienen.
JOF: La gente es amable, sabes. Yo creo que tienen miedo, y cuando tienen miedo se vuelven malvados y se maltratan mutuamente.
EL CABALLERO: Tomarse las cosas como vienen.
JOF: La gente es amable, sabes. Yo creo que tienen miedo, y cuando tienen miedo se vuelven malvados y se maltratan mutuamente.
EL CABALLERO: Ya claro, siempre puede explicarse así.
MÍA: Pasan los días y cada uno se parece al anterior. No tiene nada de extraño. El verano es mejor que el invierno porque entonces no pasamos frío. Pero la primavera es la mejor época de todos modos. Porque entonces abrigamos grandes esperanzas.
JOF: He escrito un poema sobre la primavera, ¿quieres oírlo?
MIA: No creo que el Caballero quiera oír poemas en estos momentos.
JOF: Uno llora si se golpea, eso es así siempre.
MIA: Te angustias por demasiadas cosas. Por qué no intentas estar tranquilo y dejar que las cosas se presenten en el orden que quieran. Te sentirías mucho mejor.
JOF: Bueno, uno tiene que poder reírse de sí mismo, sabes.
MIA: sí, claro, pues a mí no me parece que a ti se dé muy bien.
JOF: Tú y yo podemos reír juntos.
MIA: Sí, es bueno ser dos, naturalmente que lo es. ¿Y tú no tienes a nadie?
EL CABALLERO: Sí, sí, tenía.
MIA: ¿Era tu esposa?
EL CABALLERO: Sí, era mi esposa.
MIA: ¿Y por qué te fuiste?
EL CABALLERO: Eran las cruzadas, sabes.
MIA: Yo nunca… Perdón.
EL CABALLERO: Creía que era lo que quería Dios.
MIA: ¿Y qué hace ahora tu mujer?
EL CABALLERO: No lo sé.
MÍA: ¿La echas de menos?
EL CABALLERO: Sí. Últimamente he pensado en ella cada minuto. Siento la necesidad de poder volver a mi hogar, de…
MIA: Eres tan solemne en todo lo que dices que casi das miedo. ¿No era ella tu amor?
EL CABALLERO: Sí, sí lo era. Jugábamos y reíamos mucho juntos. Yo escribía canciones a esos ojos suyos, a la nariz, a las orejillas preciosísimas. Salíamos de cacería juntos y por las noches había fiestas con música y teatro, y bailábamos…
MIA: Ay, deberías haberte quedado con ella.
JOF: Quién ha dicho que debamos atormentarnos con reproches y todo tipo de esfuerzos que de nada sirven.
MIA: Yo creo que no lo entendemos.
EL CABALLERO: Sí, lo sé. Pensáis que soy un loco.
MIA (con zalamería): ¿No quieres más fresas silvestres?
EL CABALLERO: ¿Podéis explicarme por qué debo hacer aquello que en realidad no quiero hacer?¿Por qué ha de ser mejor obligarse y sacrificarse, y por qué debe uno aspirar siempre a ello?
MIA: Te refieres a esos pobres que se flagelan. Y a Cristo en la cruz.
EL CABALLERO: ¿Por qué hemos de sufrir siempre? ¿Por qué hemos de llorar siempre, separarnos, hacernos daño?
MIA: Los árboles y los animales viven mejor.
EL CABALLERO: Sí, tenemos mucho sobre lo que preguntar.
MIA: ¿Crees que obtendremos respuesta?
EL CABALLERO: No, no lo creo.
MIA: Entonces no tiene mucho sentido preguntar.
(Así es. A veces cuando leo lo que he escrito y me veo cara a cara con los distintos temas con su forma y su revestimiento verbal primigenios me quedo helado de desprecio. Y avergonzado. Todo es torpe e infantil, todo es como un intento de dibujar una casa y al final queda una casa como la que dibujan los niños. Cómo he detestado ese tema con un odio casi físico, y cuán ridículo y absurdo no me ha parecido, sin pies ni cabeza.)
EL CABALLERO: Mientras estoy aquí sentado a vuestro calor, en vuestra compañía, qué indiferentes y absurdas me parecen esas preguntas. Qué insignificantes de pronto. ¿Es solo cuando uno va a morir…? No, esperad. De la muerte no puedo librarme. Ni vosotros tampoco. Nadie. Pero la certeza de la muerte agudiza nuestra conciencia de la vida y hace que todo sea más hermoso y mejor y más grande. Esa es una verdad antigua.
MIA: Yo no quiero pensar que voy a morir y lo cierto es que me alegro de todos modos.
Ingmar Bergman, Cuaderno de trabajo (1955-1974), p. 32-35.
Traducción: Carmen Montes Cano. Nórdica libros, 2018.

Ingmar Bergman, Cuaderno de trabajo (1955-1974) 10.4.68

Humanismo y elocuencia en Ingmar BergmanIngmar Bergman y Liv Ullmann

10 de abril de 1968

Tormenta de nieve y frío primero, luego más suave y nevada. Liv y yo damos un paseo por el bosque con Pet. Después de todo es primavera. El resultado de la escritura: nada. Menos de nada puesto que rompí lo que había escrito. Pese a todo, ninguna alarma: al contrario. Me lo tomo con auténtica calma. Por la tarde en la tele el entierro de King.
Creo que Albert y Anna tienen más de una cosa que decirse mutuamente y creo que tiene que quedar dicho antes de que empecemos en serio. Más adelante en el texto. Anna visita a su amante por la tarde. Le damos la vuelta al espejo. ES a ese hombre al que ella quiere de verdad con todo el amor posible. Relatarlo con detalle sin ser trivial. El tostador que no funciona, etc. Las conversaciones que no son nada, que no significan nada. Él puede llamarse Alvar, por ejemplo, o por qué no, Adam. Ella se mueve de lo uno a lo otro con angustia creciente.
Una noche va al teatro y ve Pascua de Strindberg, por ejemplo. Una pasión según San Mateo.
Su hijo Arild llega a casa maltratado y ensangrentado y profundamente triste pero no dice lo que le ha ocurrido. No dice nada. Guarda silencio. Ella trata de conseguir que hable por todos los medios.
Andreas y Anna, ese es el gran acuerdo final, creo yo. No se sabe si él lo sabe o no.
Yo creo que el ser humano tiene algo sagrado en sí mismo, no en relación con nada extraterrenal. Es como una instalación de experiencias, recuerdos y sueños.
Ingmar Bergman, Cuaderno de trabajo (1955-1974), p. 262.
Traducción: Carmen Montes Cano, Nórdica Libros, 2018

Ingmar Bergman, Cuaderno de trabajo (1955-1974) 9.4.68

1968. Ingmar Bergman ha mandado construir una casa en la isla de Färö, donde vive con Liv Ullmann, Linn, la hija de ambos, y Pet, el perro.
    Desde el mes de enero, Bergman empieza a escribir en el cuaderno las notas de un guión que lleva el nombre provisional de Annandreas, pero pronto se ramificará en dos: por un lado, Una pasión, que se filmará en verano, por otro La reserva (que en 1970 se convertirá en una obra de teatro para la televisión bajo la dirección de Jan Molander). Encontramos aquí también entre las notas a una psiquiatra, que, podría decirse, constituye el primer borrador de Cara a cara. Durante este año, Bergman vuelve en el cuaderno a la Pascual de Strindberg aunque, si alguna vez pensó llevarla a escena, nunca lo hizo realidad.
    Nos encontramos, pues, en el mítico año de 1968, y Bergman no deja de verse afectado por las corrientes de la época. En el cuaderno de trabajo anota sucesos de actualidad, a menudo violentos, como la guerra de Vietnan y el asesinato de Martin Luther King. El movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, las Panteras Negras y Stokely Carmichael también le dejan su huella. Todo lo cual tiene relevancia dado que ese verano se estrena La vergüenza, una película por la que los contemporáneos de Bergman lo acusaron de escapismo y desinterés por el entorno.
    El cuaderno de trabajo muestra, sin embargo, que eso es precisamente lo que Bergman se esfuerza por conseguir. Según dice, lo que él quiere es relatar la realidad; al menos, durante un periodo, hasta que un día de abril se rinde: «No tengo fuerzas para soportar esta hipocresía de la realidad. Por mi parte se ha terminado. En la medida en que lo de la llamada realidad entre en mi película, adelante, pero yo no puedo andar adaptando algo que no conozco».
Ingmar Bergman's Hour of the Wolf (1968) | Liv Ullmann, Ingm… | FlickrIngmar Bergman y Liv Ullmann, en una pausa del rodaje La hora del lobo (1968)

9 de abril de 1968

Día nublado y fresco con un sol débil y viento frío. Primavera invernosa. Programa en la televisión sobre Tokely Carmichael y Black Power. Terriblemente conmovedor. La cara de la señora King. Se ha extendido un horror paralizante sobre el mundo. El contrato de negociación entre Vietnan y Estados Unidos. Incendios en grandes ciudades americanas. Israel y Jordania. Según lo anteriormente acordado, él se llama Andreas. Él se llama Andreas Fromm y ella Anna Maria.
Ingmar Bergman, Cuaderno de trabajo (1955-1974), pág 254. Traducción: Carmen Montes Cano, Nordica Libros, 2018.

Ingmar Bergman, Cuaderno de trabajo (1955-1974) 8.4.56

1956. Ingmar Bergman sigue viviendo con Bibi Andersson en Malmö. Es extraordinariamente productivo. Solamente para el canal Radioteatern de la radio nacional sueca monta cuatro obras a lo largo del año, y para el Malmö Stadsteater dirige, entre otras, el Enrique XIV de August Strindberg y La gata sobre el tejado de zinc de Tennessee Williams.
    Como de costumbre por aquella época escribe muy esporádicamente el cuaderno de trabajo, en los pocos momentos de respiro que se le ofrecen, de modo que todas las notas de ese año datan de la primavera. La mayoría trata de El séptimo sello. El germen de la película se halla en la obra que escribió para las prácticas de los alumnos del Malmö Stadsteater, El fresco. Termina pronto el guión, y la película se rueda durante el verano y se estrena en enero del año siguiente. En El fresco, la Muerte no era un personaje de carne y hueso que actuara en el drama, pero en El séptimo sello hace su aparición. La razón puede descubrirse hasta cierto punto en el cuaderno de trabajo, donde Bergman también encuentra lugar para dudar de sí mismo, como cuando reflexiona sobre por qué su anterior película, Sonrisas de una noche de verano, recibió una crítica de lo más despreciable. (Y era verdad). La crítica de la que se lamenta Bergman es un artículo de Stig Ahlgren, en el que el crítico calificaba la película de cerveza barata en botella de champagne.
El Séptimo Sello de Ingmar Bergman - Fco Javier Zubiaur CarreñoIngmar Bergman con Inga Landgré, en una pausa del rodaje de «El séptimo sello»

8 de abril de 1956

Hoy he intentado descansar de esta carga que he asumido y lo he conseguido un poco pero no del todo. Por el momento las escenas no se suceden aún de forma orgánica y hay muchos elementos revueltos (¡la mayoría!). Aun así, estoy cada vez más resuelto a, pese a todo, tratar de llevar a cabo este proyecto. Principalmente quizá porque es lo que se espera de mí y porque es lo que yo espero de mí. Pero es una lucha tremenda, debo decir.
Se ha conseguido lo siguiente:
La escena bucólica: Jof sale al césped por la mañana y se pone a practicar en lo que quiera que sea que haga. Entonces y se pone a practicar en lo que quiera que sea que haga. Entonces ve algo que nosotros no vemos, pero susurra entre los árboles y su rostro se ilumina y acaba de darse un batacazo y un pájaro canta con un sonido de una belleza extraordinaria y se le llenan los ojos de lágrimas y le dice algo a ella, pero muy bajito y tan inexplicable que apenas se entiende y entonces se extingue otra vez la vivencia y él corre hacia el interior y despierta a Mia, su mujer, y ella le riñe cariñosamente. Salen y se disponen a tomar el refrigerio de la mañana porque Skat los está apremiando.
Entonces él va a leerse a Mia un poema, ella se duerme, al igual que su hijo. Skat se lamenta de los papeles de la obra que van a representar.
Se disfraza de la Muerte mientras hablan del asunto. Cuando se calman, ella le dice que lo quiere; que hace un calor blando y suave y que todo está bien. Que esta vida es la mejor que hay. En el ocaso, durante la conversación con el Caballero, comen fresas silvestres ensartadas en un tallo muy largo y tienen dos crías de gato. ¡Las crías de gato matan luego a la Muerte porque el Caballero empieza a creer que no es Muerte!
La conversación entre el Caballero-Jof-Mia (Jöns escucha tumbado boca arriba): el Caballero habla de un día delicioso en el que disfrutó con su mujer. El mejor día de sus vidas. 
El Caballero engaña a la Muerte con respecto a Jof y Mia. La Muerte dice: «Ahora me aparto de ti, pero al alba nos volveremos a ver y entonces no vas a reconocerme».
Ingmar Bergman, Cuaderno de trabajo (1955-1974), pág. 30. Traducción: Carmen Montes Cano. Nórdica Libros, 2018.

Ingmar Bergman, Cuaderno de trabajo (1955-1974) 7.4.62

1962. Desde enero trabaja en el guion de El silencio, entre otros lugares, en el hotel Siljansgarden, cerca de Rättvik. La película se rueda ese verano. En septiembre nace Daniel, el hijo de Ingmar Bergman y Käbi Laretei. En diciembre empieza con un nuevo proyecto, llamado en un principio “La isla”. A juzgar por las notas del cuaderno de trabajo, el proyecto presenta en un principio bastantes similitudes con la película La Aventura, de Michelangelo Antonioni. A medida que avanza el trabajo, no obstante, “La isla” se va convirtiendo en un trabajo más independiente y no tarde en constituirse en un primer borrador de La hora del lobo, a cuyo guión da los últimos retoques un par de años más tarde.

CINE Y PSICOLOGÍA: EL SILENCIO (Tystnaden, Ingmar Bergman, 1963 ...

7 de abril de 1962

La confesión, es el alma humana que se apaga. Ella experimenta:
1.Todos los sonidos como fortísimos.
2.Se ve arrojada a un mar de vivencias de recuerdos, empieza a hablar con personas que no están en la habitación. (¿La madre? La hermana. El marido).
3.La euforia repentina que ella descubre y desprecia o ridiculiza.
4.El trabajo de traducción que continúa. El mensaje a Johannes.
5.El miedo a la muerte que le sobreviene, lo observa todo.
6.Los celos y la preocupación por Anna. Por qué no vuelve. Estará por ahí zorreando con unos y con otros.
7.El estado de desconcierto de la locura y el galimatías completo: los cuerpos cavernosos etcétera. Las fantasías sexuales extrañas y toscas. El sueño de la humillación.
8.La jocosidad horrible. Se le ocurre que quiere contar un chiste o dos. Lo acompaña de muecas para que el camarero lo entienda.
9.El miedo y la soledad absoluta. Durante mucho tiempo me esforcé con varios sueños que fui intercambiando con la realidad. Empecé a tomar conciencia de nuestra verdadera herencia. No podía aceptar mi papel. Pero ahora todo está muy solitario. Todo es silencio. Soledad. Futilidad. La soledad completa del espíritu humano desamparado.
    Probar diversas actitudes y encontrarlas todas absurdas. ¿Son tan profundas las heridas o están las aleaciones del alma del personaje tan peculiarmente construidas que no se puede cambiar? Y esas reacciones. Ninguna de las actitudes encaja con la necesidad de expresión de todo ese yo. Y entonces surgen estas terribles complicaciones a causa de unas fuerzas arrumbadas y negadas. Es atroz. Y ya no sé qué voy a hacer con todo esto.
    Encontrarse con ese sufrimiento y aun así seguir viviendo. Es fácil mientras me rodeen esas cien tareas que debo hacer. Es fácil en soledad entre espíritus y recuerdos. La conciencia que viene y va o que sube y baja. Ese vacío completo, desposeído. Cuál es la fuerza que me impulsa ahora. Caer de rodillas es un movimiento hermoso y la oración es una acción saludable.
Ingmar Bergman, Cuaderno de trabajo (1955-1974), pág.164. Traducción: Carmen Montes Cano. Nórdica libros, 2018.