Música y citas fantásticas (VII): Bernard Herrmann entre líneas Bradburyanas.

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Imagínalo. El hombre del siglo XIX con sus caballos, sus perros, sus coches, sus lentos desplazamientos. Luego, en el siglo XX, acelera la cámara. Los más breves, condensaciones. Resúmenes. Todo se reduce a la anécdota, al final brusco. Los clásicos reducidos a una emisión radiofónica de quince minutos. Después, vueltos a reducir para llenar una lectura de dos minutos. Por fin, convertidos en diez o doce líneas en un diccionario. Claro está, exagero. Los diccionarios únicamente servían para buscar referencias. Pero eran muchos los que sólo sabían de Hamlet (estoy seguro de que conocerás el título, Montag). Es probable que, para usted, sólo constituya una especie de rumor, Mrs. Montag), sólo sabían, como digo, de Hamlet lo que había en una condensación de una página en un libro que afirmaba: Ahora, podrá leer por fin todos los clásicos. Manténgase al mismo nivel que sus vecinos. ¿Te das cuenta? Salir de la guardería infantil para ir a la Universidad y regresar a la guardería. Ésta ha sido la formación intelectual durante los últimos siglos o más.

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Más deportes para todos, espíritu de grupo, diversión, y no hay necesidad de pensar ¿eh? Organiza y superorganiza superdeporte. Más chistes en los libros. Más ilustraciones. La mente absorbe menos y menos. Impaciencia. Autopistas llenas de multitudes que van a algún sitio, a algún sitio, a algún sitio, a ningún sitio. El refugio de la gasolina. Las ciudades se convierten en moteles, la gente siente impulsos nómadas y va de un sitio para otro, siguiendo las mareas, viviendo una noche en la habitación donde otro ha dormido durante el día y el de más allá la noche anterior.

Discurso del Capitán Beatty en la novela distópica «Fahrenheit 451» (1953), de Ray Bradbury.

Bernard Herrmann compone para Fahrenheit 451 (1966), de François Truffaut. 

Reflexiones (XX): algunas de las impresiones cinéfilas de Yasujirō Ozu.

“Saber controlar la emoción y expresar el humanismo a través de ese control: ésa es la tarea de un director”. ( Yasujirō Ozu, en Kinema Jumpo, diciembre de MCMLIII). ¿Y su mirada de espectador?

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I. Sábado, 15 de julio de 1933. He visto Adiós a las armas (de Borzage), en el Teigeki, y me he aburrido.

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II.Viernes, 31 de agosto de 1934. Sucedió una noche, de Frank Capra, vista en la sala Teigeki. ¡Una comedia de las más conseguidas!

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III. Lunes, 8 de marzo de 1937. He visto La Kermesse heróica (de Feyder), que se proyectaba en la sala Marunouchi: nada del otro mundo.

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IV. Lunes, 16 de abril de 1951. Rebeca (de Hitchock) en el Shiminza: me he quedado dormido.

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Microrrelato con vistas al óleo, I: «Pacheco»

«Pacheco y Abdel- Hadi (mensajero del guía)»

-Llegará un día en que te cruzarás con un galgo negro que te prolongará, en tanto ansíes el Arte, díjole a don Julio el sabio Abdel-hadi en una maltrecha callejuela de la judería. Y el árabe siguióle anunciando:

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¡Tened a bien, si aquí yo (no) os desvelo!

-Él llegará a ti cuando «el duende»  y el lucero del alba, y partirá después de una madrugá, y tus días se repetirán, aunque vuestras miradas ya nunca serán igual.

Aquella aparición parecióle embrujada, y el cansancio por el viaje hiciéronle volver a la Plaza del Potro. Esa tarde don Julio «el pintor» regresó de Madrid a su amada Andalucía en busca de inspiración y de amores…

…Hallándose lejos del Guadalquivir, en las cuevas del Sacromonte, escuchó un galgo entre el gentío; aullába de dolor. La zambra se hizo silencio. Al verle su sentimiento, sintió un profundo propósito de caricia. De pronto, un cantaó se levantó del tablao dejando sola a la bailaora gitana y, acercándose a don Julio, le confesó:

-Mi cante sólo a Pacheco conmueve
en las frías cuevas sobre la nieve.

Al oír su nombre, los acordes pareciéronle débiles y el efecto mágico le erigió del ensueño. El artista se despertó, quedando el duende desnudo.

                                                                                                © Silveria de Molinos, 2017

Estudio (II): La picaresca, novela a ras de tierra.

Serie de TVE “El pícaro” (1974) de trece episodios. Dirigida por Fernando Fernán Gómez. Guión original: F. Fernán Gómez, Emmanuela Beltrán (Emma Cohen) y Pedro Beltrán.

¿Qué es un pícaro? Su significado inicial era «pinche de cocina», pero desde mediados del siglo XVI equivale a «hombre que vive ocioso». Más concretamente, el primer Diccionario de la Real Academia de 1726 lo definía como: «bajo, ruín, doloso, falto de honra». Si bien es cierto, queridos míos, que el protagonista del Lazarillo de Tormes (1554) inició la caracterización de este personaje, el primero que recibió tal distinción no fue otro que el joven Guzmán de Alfarache, el protagonista de la novela de Mateo Alemán (publicada en dos partes, en 1599 y 1604), el cual consolidó, como bien sabrán vuesas mercedes, los rasgos de este género literario de la literatura española. Sin embargo, el pueblo asoció la denominación de pícaro no al estatus social sino a una serie de rasgos comportamentales, y que bien merecen ser recordados:

a) Actitud antiheroica: Nuestro pícaro es un antihéroe, opuesto al héroe caballeresco: encarna la cobardía, el engaño, y sus armas son los trucos y las trapacerías. ¡Vean ustedes al pícaro Lucas Trapaza (encarnado por Fernando Fernán Gómez), que hasta su apellido acoge en su seno al engaño y la traición!

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“El pícaro”, basada en textos de Cervantes, Quevedo, Mateo Alemán, Vicente Espinel, Salas Barbadillo y Le Sage, el autor de “Estebanillo González” (¿de incierta autoría?)

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Lo que el INVIERNO nos dejó en «YOU’RE THE ONE» (una historia de entonces).

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«Este año, en Cerralbos del Sella, Dios nacerá mujer.» 

En estas oscuras piezas, donde paso
días agobiantes, voy de un lado a otro
para hallar las ventanas. -Cuando se abra
una ventana habrá un consuelo- .
Pero las ventanas no aparecen, y yo no puedo
hallarlas. Y quizás sea mejor que no las encuentre.
Quizás la luz sea un nuevo tormento.
Quién sabe qué cosas nuevas mostrará.

«Las ventanas», de Constantino Kavafis (1863-1933)

Introspicere. -Las mañanas son mejores que las tardes y las tardes mejores que las noches. El peor momento es cuando el sol desaparece por las ventanas…, le confiesa al doctor Bermann. Frente a la ventana, ataviada con el color del luto y con una mirada melancólica fuera del mundo, los ensimismados pensamientos de Julia penetran los finos visillos que cuelgan de las ventanas impregnando sobre ellos su pálida tristeza. Incluso la luz parece estar enferma. Julia está con la cabeza, pensando; con el corazón, sintiendo y con el cuerpo, sufriendo…

La luz es la vida, la vida es el calor, el calor es el amor; qué es el calor; qué es la vida. Vivir es querer; es tener esperanza, aún cuando sabes que la probabilidad es casi inexistente; vivir es sentirse morir… Una parte de ella es apasionada y arde sola. Y hay otra que se busca angustiosamente a sí misma. Julia se siente emocionalmente mutilada. La pérdida de quien habita su interior la ha dejado un gran dolor, un vacío casi incurable. Quizá su único consuelo lo encontrase en la música…¡y en la ópera!, que llega a todos los rincones del alma, porque de él sale; porque es el lenguaje de los ángeles…a los sentimientos los viste y desnuda… es sagrada…es epifánica…

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‘You’re the One’ (una historia de entonces), de José Luis Garci. 

1.-“TURANDOT” (1924), de Giacomo Puccini. “NESSUN DORMA” interpretada por Beniamino Gigli y la Philarmonica Orchestra y Choros/Stanford Robinson. ¡Cuánto tiempo hacía que la música no se escuchaba en la gran casona solariega de Llendelabarca! Y sucedió… Juanito se sintió abrumado ante aquella voz lírica y celestial que procedía de la habitación de la Srta. Julia. Era Nessun Dorma, la ópera de Puccini, que significa ¡Qué nadie duerma! No duermas, ni siquiera tú, oh, princesa, oh príncipe, en tu gélida habitación, en tu fría celda. La voz imploraba a dos almas en flor, a esos amantes que probablemente sabían que no volverían a verse jamás. ¡Mirad las estrellas, mirad el mar, que tiemblan de amor y de esperanza! El destinatario de sus sentimientos está en el corazón de Julia. Y nadie sabe su nombre, el nombre del muerto que lleva pegado a su alma, como expresó tía Gala (inmensa Julia Gutiérrez Caba) a su nuera Pilara y a su nieto Juanito. 

Cuando la luz resplandezca y los recuerdos se restablezcan, qué vencerá…

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Emma Cohen y Fernán Gómez haciendo el TEATRO: “Un enemigo del pueblo” y “El mal anda suelto”.

Año 1971. Con su propia compañía de teatro, Fernando Fernán Gómez representa en el desaparecido Teatro Infanta Beatriz la obra que supuso su único proyecto de cine frustrado en el terreno de la actuación: Un enemigo del pueblo. No le dejaron hacerla en el cine, pero sí en el teatro. Como director escénico, Fernán Gómez daba libertad creativa a los actores y actrices con los que trabajaba (no se inmiscuía en su trabajo), ya que para él la tarea directiva de seleccionar el reparto era suficiente. Su mayor preocupación era la dirección de conjunto.

Título original: «En Folkefiende» (Un enemigo del pueblo), 1882.
Autor: Henrik Ibsen.
Versión española: José Méndez Herrera, sobre adaptación de Arthur Miller de 1950.
Dirección: Fernando Fernán Gómez.
Decorados: Fernando Fernán Gómez, realizados por Manuel López.
Vestuario: Cachi Otero.
Luminotecnia: José Martínez.
Intérpretes: Fernando Fernán Gómez (premio ‘El espectador y la Crítica’ por su interpretación del Dr. Stockmann), María Luisa Ponte (Catalina Stockmann), con la presentación de Emma Cohen (Petra), Alberto Fernández (Pedro Stockmann), Antonio Queipo (Morte Kill), José Montijano (Aslaksen), Antonio Canal (Hovstad), Pepe Lara (Billing), José Luis Barceló (Capitán Horster).

Estreno: 24 de septiembre de 1971 en el Teatro Beatriz de Madrid.


Emmanuela Beltrán Rahola (Emma Cohen), de 25 años, encuentra en Fernán Gómez a un gran maestro (él en cambio decía no tener vocación de maestro), además de ser su compañero de vida durante más de 30 años. A su lado, una actriz tiene tanto que aprender… Fernando le propone que participe en dos espectáculos de teatro: «Un enemigo del pueblo»(1971), de Henrik Ibsen, que supuso su presentación en los escenarios en el mítico teatro madrileño Infanta Beatriz (actualmente convertido en “Teatriz Restaurante”) y «El mal anda suelto», adaptación de Jacques Audiberti, donde encarna a la princesa Alarica y que supuso su primer papel protagonista en una obra de teatro. Este personaje, al que Emma describe como un ser mágico, surrealista, y al que no concibe expresar en toda su dimensión a tenor de su complejidad, es uno de los más importantes para ella. Se considera ambiciosa, y anhela que con el tiempo y el trabajo finalmente consiga ser capaz de expresarse en todas las formas posibles. 

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