El circo en la pantalla.

El circo ha sido un tema constante en el cine, desde las primeras películas de Louis Lumiére cuyo actor principal era Little Tich (en la vida real, Harry Ralph, 1868-1928), un artista de variedades al que debe mucho el personaje de Charlot, hasta los dibujos animados de Walt Disney, en particular Dumbo (1941), sin olvidar la superproducción El mayor espectáculo del mundo (1952) de Cecil B. De Mille. Pero sólo a partir de 1920 se rodarán películas de verdadera calidad dedicadas a temas circenses, que inspirarán a los más grandes cineastas. He aquí cuatro ejemplos:

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1.-El circo, de Charles Chaplin, 1928. Estados Unidos

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2.-Un día en el circo, de los hermanos Marx, 1939. Estados Unidos

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3.- Noche de circo, de Ingmar Bergman, 1953. Suecia.

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4.-El cielo sobre Berlín, de Wim Wenders, 1987. Alemania
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Máquinas de escribir…cine.

I. Luna nueva (His girl friday, 1940) Howard Hawks.
En primera plana (The Front Page, 1974) Billy Wilder.
II. Pasión (En passion, 1969) Ingmar Bergman.
Barton Fink (ídem, 1991) Joel Cohen.

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Escenarios cinematográficos.

En la villa Ducal de Osuna, Sevilla, se encuentra el Hotel Palacio del Marqués de la Gomera, del S. XVIII. Allí, en la emblemática Calle San Pedro, el cineasta italiano Franco Zeffirelli rodó varias escenas para su película CALLAS FOREVER (2001). Foto: Silveria de Molinos.

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Shoulder arms (1918-2018)| Deidades al hombro.

Una-mujer-de-París.jpg• Juan Manuel García Ferrer
Una mujer de París
Luces en la ciudad
Tiempos Modernos
La calle de la Paz
El chico

• Guillermo McGuffin                 The circuls
Luces de la ciudad
El circo
Monsieur Verdoux
Vida de perro
Tiempos modernos
Deidad al frente|Charlot en el balneario

Monsieur verdoux• José Luis Márquez                 
Tiempos modernos
Monsieur Verdoux
El circo
Idle Class
Candilejas
Deidad al frente|The Kid

LIMELIGHT.jpg• Ignacio Santos                
Luces de la ciudad
La quimera del oro
Candilejas
Tiempos modernos
El gran dictador

 

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City Lights
La quimera del oro
Tiempos modernos
El chico
El gran dictador

LA CONDESA DE HONG KONG• Teo Calderón Villamandos                 
Luces de la ciudad
La quimera del oro
Monsieur Verdoux
Tiempos modernos
La condesa de Hong Kong

 

luces de la ciudad.jpg• Teresa R. Hage               
Luces de la ciudad
Tiempos modernos
El chico
El gran dictador
Monsieur Verdoux
Deidad al frente|El circo

chaplin• Antonio Martín            
El chico
La quimera del oro
Luces de la ciudad
Tiempos modernos
El gran dictador
Deidad al frente|Candilejas

chapl• Fran Vega               
Luces de la ciudad
Tiempos modernos
El gran dictador
El chico
Shoulder Arms

EL VAGABUNDO• La Aldea de los Molinos de Agua               
Tiempos modernos
El chico
Luces de la ciudad
Easy Street
The immigrant
Deidad al frente|The vagabond

Maestras del terror (IV): «El mausoleo»

1
Autor desconocido
«Relieve de San Jerónimo Penitente», en barro cocido, siglo XVI

Fotografía: Silveria de Molinos, octubre 2018
Colegiata de Nuestra Señora de la Asunción, Osuna

El mausoleo, 1912
Doña Emilia Pardo Bazán (1851-1921)

Esto de las ambiciones humanas tiene mucho que observar. Cada quisque pone la mira en algo que quizá al vecino le sería indiferente. Hay ambiciones generales; hay otras individuales, extrañas y de difícil justificación, si no supiésemos que todas son igualmente vanas.

A pocos seguramente les desvelará lo que fue objeto de las constantes ansias de un hombre, por otra parte sencillo y ajeno a la mundanal vanagloria. Don Probo Gutiérrez López, empleado subalterno, sólo lamentaba carecer de bienes de fortuna, porque desde niño había fantaseado que sus despojos esperasen el Juicio final encerrados en un mausoleo suntuoso, erigido en el cementerio de su ciudad natal, Repoblada.

Este cementerio, para el cual se han aprovechado terrenos baldíos que antes fueron estercoleras públicas, es uno de los ejemplares más desastrosos de lo antiestético y antipoético de las construcciones modernas, ya se consagren al reposo de la muerte, ya al tráfago de la vida. Una tapia blanca y maciza lo cerca, dando a su forma fastidiosa regularidad. Una capilla de estilo gótico de alcorza rompe únicamente la monotonía del cuadrilongo, proyectando en una esquina la pobreza de su endeble aguja. Dentro, los nichos, adosados a las paredes, enfilan sus anaqueles mezquinos, que sugieren la idea de muertos asfixiados en la estrechez. Las lápidas ostentan rótulos candorosos, y al abrigo de vidrios ovales, fotografías amarillentas, mechones de pelo lacio y ramos de siemprevivas. El arbolado nuevo, cipreses y sicómoros, no ha adquirido todavía el frondoso porte que tanto hermosea algunos camposantos modestos. Faltando el verdor, faltan pájaros, esas aves de canto vivaz y alegre que en tales lugares parecen adquirir sugestiva melancolía. Y así, el cementerio de Repoblada es realmente de una tristeza depresiva, aburriente y seca, que irrita en vez de conmover.

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