Charlie Chaplin “The Tramp” [Charlot, el vagabundo, 1ª parte]: La etapa chapliniana para la Keystone.

La Keystone fue el primer estudio de cine donde Charles Chaplin trabajó y empezó a dirigir sus filmes. Aquel estudio californiano, fundado en 1912 por el canadiense de origen irlandés Mack Sennett, fue el lugar de nacimiento de la comedia slapstick, uno de los géneros más exitosos de la era muda. El cine era un oficio, un entretenimiento aún no considerado Arte, que estaba dando sus primeros pasos. Fue una época de comienzos artísticos de asombrosa creatividad. Única. Casi todo estaba por descubrir. 
En apenas dos meses el temperamento artístico de Chaplin iba imponiéndose, exigiendo un mayor control tanto en la dirección como en la relevancia de su personaje recién creado: The Tramp (en España conocido como Charlot, el Vagabundo). Las comedias donde le vimos nacer se caracterizan por la improvisación de las escenas cómicas sobre la marcha, recurriendo una y otra vez a los mismos escenarios, situaciones de enredo de falso adulterio, filtreos amorosos acosadores e insolentes, con tramas apenas inexistentes, gags violentos y exagerados y con un policía siempre envuelto en el desorden. Así era el estilo del slapstick en su estado más primitivo. Al igual que Chaplin, los más grandes cómicos pasaron por este estudio: Sterling, Harry Langdon, Roscoe Arbuckle y como no, Mabel Normand. No es cierto, como dijo Sennett en su autobiografía, que fuese él quien descubrió al genial Buster Keaton, un mérito que se autoatribuyó en pro de su soberbia, ya que fue Roscoe Arbuckle quien le dio su primer papel en 1917. Buster Keaton nunca trabajó en la Keystone.
Los famosos policías de la Keystone o Keystone Kops (o “Cops”, ya que se escribían de ambas maneras) eran el elemento cómico por antonomasia de los estudios Keystone, lo que le diferenciaba de otras compañías y le daba estilo propio. A principios de la década de los 10’s Mack Sennett, el creador del célebre estudio y precursor del género del slapstick, introdujo en sus comedias a grupos impersonalizados de figuras autoritarias que eran ridiculizadas y cuya aparición sobresalía a modo de alocadas y caóticas persecuciones contra los alborotadores encontrándose por el camino con todo tipo de accidentes. El grandullón de Sennett, también conocido por el apelativo de “Rey de la comedia”, tenía la certeza de que estos personajes serían reconocibles, entretenidos y deseados por el público. El tiempo le acabaría dando la razón. Incluso los artistas más célebres de la casa comenzaron su carrera haciendo de Keystone Kops, como Ford Sterling, Chester Conklin, Al St. John, Hank Mann, Roscoe Arbuckle e incluso Charles Chaplin. Sin embargo, esta faceta artística del cómico inglés interpretando a un “Kop” no vio la luz hasta 2010, fecha en que se descubrió el cortometraje “A Thief Catcher” (1914). Pero no precipitemos más maravillas; nos hallamos en 1914, el año del debut en cine de Charles Spencer Chaplin…

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«Alumbramiento» (2002), de Víctor Erice.

“Para un ser humano, venir al mundo significa inscribirse en el tiempo: es justamente a este hecho al que se refiere, en líneas generales, la película”.
(
Víctor Erice)

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Fascinante y simbólica inscripción en el tiempo de los diez primeros minutos de la frágil vida de un recién nacido, una delgada línea que separa la vida de la muerte, una poética vulnerabilidad sobre la existencia humana, recuerdos prisioneros de su eterna voluntad…
Alumbramiento (Lifeline, 2002) es un cortometraje dirigido por Víctor Erice integrado en un proyecto titulado «Ten Minutes Older: The trumpet» (el otro largometraje que lo complementó fue Ten Minutes Older: The Cello, bajo la dirección de otros directores de prestigio), película colectiva de episodios producida por el documentalista inglés Nicholas McClintock que contó con la intervención de cineastas como Jim Jarmush, Werner Herzog, Aki Kaurismäki, Wim Wenders, Spike Lee, Chen Kaige, y el cineasta español Víctor Erice, entre otros, un largometraje que curiosamente homenajea a un corto soviético del año 1978 realizado por el cineasta letón Herz Frank, el padre de la denominada Escuela del Documental Poético de Riga.
Esta singular coproducción germano-británica que hoy queremos evocar, acompasada por la música jazzística compuesta por Paul Englishby e interpretada por Hugh Masekela, fue concebida bajo la premisa según la cuál cada cineasta debía filmar su propio concepto del tiempo y la percepción metafísica de su transcrurrir en un límite temporal de tan solo diez minutos, y con un único elemento común de obligada inserción: el reloj, ese simbólico datador. El tiempo y su fugacidad como leitmotiv. Una vez formalizados los intereses ajenos a la creación artística, la libertad de expresión para un trabajo de encargo comienza a ver la luz… Nace ‘Alumbramiento’, la nueva obra de arte de Víctor Erice, de la que me atrevería a afirmar «constituyó un renacer para el artista».
En «Alumbramiento», el autor de El sol del membrillo crea una obra concebida en  1940 (el año que lo vio nacer), con imágenes que se sobreponen frente a la austeridad del diálogo. “He buscado la expresión y el ritmo de ciertos cortos del cine mudo”, explica el autor. El uso del blanco y negro en la fotografía fue un recurso técnico novedoso en la trayectoria del maestro de Carranza (una técnica que posteriormente repetirá con el mediometraje La muerte roja), una acertadísima elección que le otorga a las imágenes una belleza atemporal y evocadora, donde el blanco brilla con luz propia y donde el negro crea un suave contraste realzando la luz con delicada pureza. 
Cuando un cordón umbilical sangra la frontera vital se torna franqueable, la percepción de nuestro tiempo cambia, la nuestra y la de aquellos que nos rodean cuando cesan su actividad o incluso su pasividad, señores y criados cruzan de un lado a otro…
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Lifeline delimita con una concienzuda fijación cronológica para el autor una historia que nos traslada a un ambiente costumbrista en la España de postguerra. Una familia acomodada de indianos asturianos, los señores y sus criados y la cotidianidad de las tres edades da comienzo en el dormitorio, donde descansan una madre y su bebé Luisito, quien acaba de recibir el merodeo de unas Moiras espectantes a partir de su cordón umbilical. En la mitología griega, las Moiras son las tejedoras del hilo vital, las que hacen de nuestro destino su mero capricho. No es un alumbramiento como se traduce del título original del corto, sino un postparto, un renacimiento, la porción de la existencia de un bebé, la eclosión de un renacer artístico también para un artista que ha aprendido a afrontar proyectos en las condiciones menos costosas posibles.“Hay que ser casi un misionero, desprenderse de todos los elementos innecesarios, huir de toda exhibición tecnológica y quedarse con lo esencial. A partir de ahí uno puede aproximarse al tiempo de los pintores o escritores.”…Diez años transcurrieron desde su último trabajo, «El sol del Membrillo», a lo que se sumó un proyecto querido finalmente no realizado «El embrujo de Shanghai», basada en la novela de Juan Marsé.
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El realismo de sus imágenes y la naturalidad de unas interpretaciones que encierran historias y significados, incluso misterios, sujetos a lecturas judeocristianas, mitológicas, etc., hacen de «Alumbramiento» una obra cuyo visionado no aislado sino integrado como filme colectivo no le dejará indiferente en absoluto, es más, puede que a partir de entonces su inocente y primeriza mirada decida hacerlo un precedente, y quizás el visionado de los cortometrajes que le suceden le resulten ya vislumbrados por la línea vital trazada por la minimalista mirada de Víctor Erice.