Es el norte hecho película, húmedo, frío y crudo, pero también de apariencia muy bella…

The Vikings (Los vikingos, 1958), de Richard Fleischer.

Es el norte hecho película, húmedo, frío y crudo, pero también de apariencia muy bella. Las grandes naves dirigiéndose hacia enormes fiordos o desapareciendo entre la niebla. Sus líderes, tan poderosos, captados hasta en el más mínimo detalle de su vestuario, sus armas y sus costumbres. Los escudos llenos de adornos y avanzando por las colinas. Sus hachas cortando el aire y golpeando ruidosamente. El arte y el coraje de varios investigadores y artistas han logrado al fin contar la verdadera historia de sus dioses y sus sagas.” George MacDonald Fraser, The Hollywood History of the World.

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•Momentos épicos I: Durante los primeros siglos de la era actual los pueblos de Dinamarca, Noruega y Suecia se dieron a conocer con el nombre de vikingos o escandinavos. Éstos se hicieron célebres por sus crueles incursiones en las comunidades costeras de Europa occidental, por sus audaces naves y por la distorsión de su historia… En los títulos de crédito iniciales de’Los Vikingos’ (The vikings, 1958) dirgida por Richard Fleischer, se narra quiénes fueron: 
“Los vikingos de la Europa de los siglos VIII y XI adoraban a Odín, dios pagano de la guerra. Reducidos a los confines de sus áridas y heladas tierras septentrionales, se valieron de su habilidad como navegantes y constructores de barcos para extender un reinado de terror jamás igualado por su violencia y brutalidad en los anales de la historia. El mayor deseo de los vikingos era morir con la espada en la mano y entrar en el valhalla, donde les esperaba Odín para darles una bienvenida de héroe. La brújula les era desconocida. Sólo podían guiarse por el sol y las estrellas. Cuando la niebla cerraba sobre ellos, quedaban indefensos y quietos, y como según sus creencias la tierra era plana, si se desviaban demasiado del rumbo, el viento negro los arrastraría a través del mar venenoso que se abría al oeste y los conduciría al extremo del mundo, donde estaba el limbo. Su principal anhelo era la conquista de Inglaterra, en aquel entonces una serie de pequeños reinos todos ellos rivales entre sí. Por eso, cuando los vikingos se hacían a la mar para robar y saquear Inglaterra procuraban no perder nunca de vista la costa, y reducían sus ataques a rápidas incursiones nocturnas…”
Lo confieso: he disfrutado muchísimo viendo esta fascinante historia de aventuras. De hecho, la música del compositor italiano Mario Nascimbene (1913-2002) sigue a bordo de mi memoria. Su música parecía de veras haber nacido en el corazón del pueblo vikingo y de las entrañas mismas de la Madre naturaleza. La partitura de Mario Nascimbene es memorable y maravillosa. Su música se prolonga en mis oídos casi sin cesar su remo, incluso varios días después de su visionado…

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•Momentos épicos II: El paisaje indómito y la llegada al poblado de la nave vikinga (el drakkar, navíos que parecían tan ligeros como una pluma, idóneos para”danzar” sobre sus remos). La fotografía de Jack Cardiff (también director de cine) es realmente prodigiosa, con un fastuoso uso del cinemascope y de la luz deslumbrantes, entre enormes fiordos, una inmensa cascada de color plateado, densos bancos de niebla y contrastes de luces del sol de medianoche que iluminan y oscurecen los mares nórdicos de profunda belleza. Desde la distancia, la cámara se agita al compás del movimiento ondulante del mar con un ritmo lírico idóneo para ver durante un sol y una luna sus calmadas y turbulentas travesías…

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